jueves, 23 de abril de 2015

Piedras y Cristales que Curan



¿Pueden unas piedras brillantes y de colores, ayudarnos a mejorar nuestro equilibrio interno y salud?.

Para los seguidores de esta medicina, las gemas, piedras preciosas y cristales, emiten vibraciones curativas que alivian trastornos físicos, emocionales y mentales.

 ¿Será posible que una simple piedra nos ayude a mejorar nuestro equilibrio físico y mental? Para quienes creen en la gemoterapia, la practican y obtienen sus beneficios, la respuesta es decididamente afirmativa.


Las piedras que curan emiten vibraciones que son bien distintas en cada piedra y estas vibraciones pueden actuar a modo de terapia alternativa para aliviar trastornos físicos, emocionales y mentales.
Esta medicina alternativa se basa en la creencia de que el ser humano, además del cuerpo físico, posee otros cuerpos energéticos sutiles que le dan vitalidad y actividad al organismo, es el origen de nuestros deseos, sentimientos y emociones.
Las piedras curativas poseen un campo energético y vibratorio que ayudan a recuperar el equilibrio en el cuerpo no físico de las personas, que en conjunto forman el llamado “aura”, una energía electromagnética que sobresale del cuerpo físico y es donde se generan las enfermedades.
Existen distintas formas de aplicar las piedras, que efectuará el experto según cada caso. Los efectos se consiguen colocando las piedras sobre los distintos chakras o centros energéticos del cuerpo.
Algunas piedras utilizadas en gemoterapia:

Cornalina: Esta piedra favorece la asimilación de alimentos y la curación de heridas.

Ópalo: Se utiliza para disolver las piedras en los riñones, cálculos biliares y para los depósitos de acido úrico en las articulaciones.
Ámbar: Depura el organismo y mejora la digestión, se coloca sobre el ombligo.

Topacio dorado: Refuerza el corazón, equilibra el sistema nervioso y ayuda a combatir la sensación de frío.

Malaquita: Equilibra el organismo en general, especialmente el ciclo menstrual.
El cuarzo transparente es una de las piedras más utilizadas, y su efecto revitalizante general actúa sobre todo el organismo. Este mineral absorbe las energías negativas liberándolas hacia el exterior. Para eso se debe colocar un cuarzo sobre cada uno de los distintos chakras.

¿Le falta energía? ¡Lleve un rubí! ¿Problemas con la menstruación? ¡Pruebe la malaquita! Son algunos de los remedios de la cristaloterapia, una técnica consistente en sumergir las distintas formas minerales en agua, llevarlas consigo, o aplicarlas sobre los "chakras" o centros vitales del cuerpo.
Para los expertos en esta medicina natural, basada principalmente en la medicina hindú tradicional o Ayurveda, la cristaloterapia restablece los fluidos energéticos y así nuestra salud, por lo que las gemas y cristales pueden utilizarse con fines terapéuticos.
Esta medicina vibratoria considera que el ser humano es parte de una energía cósmica global que los chinos denominan "chi", y los hindúes "kundalini".

Cuando esta fuerza se altera, desequilibra o bloquea surgen las enfermedades, que pueden corregirse exponiendo a la persona a minerales que emitan energías o vibraciones que reequilibren o armonicen la energía humana.
Según los gemoterapeutas, además del cuerpo físico, el ser humano posee otros cuerpos energéticos o sutiles, como el etérico, que da vitalidad y actividad al organismo, el astral, que genera nuestros deseos, sentimientos y emociones, y el mental, donde se originan las ideas y el psiquismo, los cuales disponen de siete vórtices o puntos centrales, llamados "chakras".
Las piedras curativas poseen un campo energético y unas vibraciones que ayudan a reequilibrar los desarreglos de los cuerpos sutiles humanos, que en su conjunto forman el "aura": una energía electromagnética de distintos colores que sobresale del cuerpo físico, donde primero se generan las enfermedades.
La gemoterapia se basa en la idea de que todas las cosas y seres del Universo se componen de los mismos materiales y energías. Cuando el cuerpo humano desequilibra sus energías por alguna razón, como pensamientos negativos, celo, envidias, odio, rencor, temor o traumas, las piedras le aportan la energía necesaria para corregir dicho desequilibrio o bloqueo.
Siguiendo el mapa anatómico de los chakras, el experto efectúa un diagnóstico de la dolencia de la persona, mediante recursos de diagnosis ayúrveda, como el examen del paciente, un cuestionario sobre su estilo de vida y situación física, psicológica y emocional, así como la toma del pulso en la muñeca, el examen de las heces, orina, sudor y excreciones, y de la lengua.
También aplica la radiestesia, consistente en pasar un péndulo sobre las distintas zonas del cuerpo y analizar sus movimientos y evoluciones, que indican los posibles desequilibrios o bloqueos energéticos del organismo del paciente y su localización.
Según el pensamiento hindú, la energía universal se concentra en los siete "chakras" o centros energéticos, que pueden activarse mediante la aplicación de gemas y colores.
A cada "chakra" le corresponde una de las siete glándulas endocrinas -pineal, hipófisis, tiroides, timo, suprarrenales y ovarios o testículos, según el sexo- y uno de los siete colores del arcoiris: violeta, índigo, azul, verde, amarillo, naranja y rojo. 
El cristaloterapeuta elige los cristales o minerales cuya energía se corresponde con el color del o los "chakras" desequilibrados para restablecer la armonía, y explica al paciente como utilizarlos.
Las gemas rojas se colocan sobre el chakra lumbar (Muldhara). Entre ellas figuran el granate, que estimula la función sexual, ayuda a las personas deprimidas y con trastornos reumáticos; el rubí estimula la fuerza vital y la circulación sanguínea; el coral es útil para aliviar los cólicos del bajo vientre, los estados de anemia y los dolores menstruales.
Entre las piedras de color anaranjado que se colocan en el chakra del hipogastrio (Hara) destacan la cornalina, que favorece la asimilación de los alimentos y la curación de las heridas, y el ópalo de fuego, que se usa para disolver las concreciones minerales, como las piedras de riñón, los cálculos biliares y los depósitos de ácido úrico en las articulaciones.
Las gemas amarillas se colocan sobre el ombligo (plexo solar) y entre ellas figuran el ámbar, que depura el organismo y mejora el funcionamiento digestivo, así como el topacio dorado, que refuerza el corazón, ayuda a combatir la sensación de frío y a equilibrar el sistema nervioso.
Colocadas en la "boca del estómago" (Anahata), la más utilizada de las gemas de color verde es la malaquita, que equilibra el organismo en su conjunto y especialmente del ciclo menstrual.
Existen diversas formas de aplicar los cristales curativos, que puede utilizar el experto en la consulta, o el propio paciente en su ambiente, una vez entrenado.
La revitalización general consiste en colocar un cristal de roca o cuarzo transparente sobre cada uno de los "chakras", para revitalizar todo el organismo, ya que este mineral absorbe las energías negativas y las disipa hacia el exterior.
Para una curación específica, se colocan sobre el cuerpo, encima de cada "chakra", las gemas o minerales del color que les corresponden: violetas (amatista, fluorita), índigo (azurita, zafiro oscuro), azules (lapislázuli, zafiro, topacio), verdes (esmeralda, jade, malaquita, turmalina), amarillas (ámbar, topacio), anaranjadas (ópalo de fuego, jaspe anaranjado, cornalina), rojas (rubí, granate, coral).

Tomado de UniversoEspiritual  

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