domingo, 2 de marzo de 2014









Una experiencia que vivio mi amiga y me pareció interesante compartir con su permiso.

Cuando vivimos conscientes, en un constante autoconocimiento, sabiendo que ningún evento, por trivial que parezca es casual; obtenemos respuestas, descubrimientos que pueden ser un tesoro para nuestra sanación emocional y desarrollo personal.

Esta mañana estaba haciendo mi Sadhana (práctica espiritual) en mi terraza, mi perrito me acompañaba como siempre, cuando se acercaron 2 zamuros. ¡Me dieron un susto! De repente me imaginé siendo atacada o mi perro pretendiendo ser comido por ellos. Les grité como loca “¡Fuera de aquí! ¡Estamos vivos!”. Se pasaban de un lado a otro, se escondían y volvían; pero no se iban. Me estaban interrumpiendo completamente. Así me sentí. Luego pasó algo hermoso, que me trajo reflexiones y es lo que quiero compartir contigo, porque nos trae enseñanza. Esta experiencia podemos extrapolarla a cualquier evento de la vida diaria.

Me senté en silencio, cerré mis ojos y me dispuse a “hablar” con los zamuros.

1. Les dije, en mi mente, contactando su energía, que les tenía miedo. Es decir, reconocí mi emoción negativa. La sentí y no la disfracé u oculté.

2. Les pedí que por favor se fueran, que hay muchísimos otros techos que pueden disfrutar. Fui amable, educada, ya no era la loca histérica gritando, ofendiendo, agrediendo. Además, les daba una alternativa posible para ellos. No sólo pensaba en mí bienestar, sino en el de ellos.

3. Ellos me “respondieron” que el miedo era problema mío, no de ellos, que debía trabajar con eso. Tenían toda la razón. ¡Si hasta sabios salieron los zamuros! No es que ellos me estaban interrumpiendo, era yo la que permití que me interrumpieran mi objetivo, mi estado de paz, mi práctica, que modificaran mi energía. Era yo la que estaba dejándose llevar por el miedo.

4. Acto seguido salieron volando y se fueron. Sólo cuando reconocí y abracé mi miedo e iracundia, cuando dejé de reaccionar ante el otro, cuando reconocí las necesidades del otro; conseguí la meta: estar en paz en mi terraza para poder hacer lo que deseaba.



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